Juego. Arriesgo. Como buena estratega pienso cada movimiento, y estoy lista para dejar rodar los dados una vez más. El que no arriesga no gana, y es un principio indiscutible. Pero, cuando hay tanto en juego, ¿Cómo animarse a dar el primer paso?
Si no me hubiera arriesgado, no te hubiera conquistado. De eso no hay dudas. Ganar esta dentro de las posibilidades en mi nueva gran apuesta. Y sabiendo que dejando atrás el otro camino y eligiendo éste nuevo, puedo conseguir cosas tan maravillosas, consigo el aliento necesario para decir VOY POR MAS.
Un día mis miedos se resumían a perder la felicidad. Pero hipotequé las pequeñas cosas que hasta ese momento eran mi vida, y te encontré al final del túnel, esperándome. Quizá fue solo suerte de principiante el encontrarte y que esto haya significado infinitamente más que perder cualquier otra cosa. Con solo una mirada tuya alcanza para derretir mis fríos problemas, iluminar mis mas oscuros miedos y borrar los mas intachables errores. Y con un beso… con un beso podés lograr que me entregue en cuerpo y alma a tu persona. En un caso como este, arriesgarme significó ganar mucho más de lo que una simple mujer merece.
Sueños.
¿Qué pasa cuando seguir tus sueños incluye apostar las cosas que más te pertenecen?
El que no arriesga no gana, lo entiendo. Pero el que pierde… ¿Cómo lo supera? ¿Cómo continúa su vida después de una derrota en la que perdió probablemente todo lo que lo hacía ser él mismo?
Eso es la vida… tomar riesgos. Porque, significa estar preparado para vencer, pero también entender que aquellas cosas que el camino te quite, son porque así debía pasar. Si no me hubiera jugado por vos, hoy no sabría lo que es amar.
Imagino, ¿Cuántas otras cosas me pierdo… por miedo a fracasar?