1.2.11

Es verdad que me cuesta acostumbrarme a lo nuevo, intento evitarlo y que todo sea como antes, poniendo mala cara. Ni hablar de lo directa e impulsiva que soy cuando siento que alguien me está invadiendo; es mi espacio, ¡alejate! Y empieza un ataque invasivo de hostilidades sin sentido para tratar de convencerlos a todos (principalmente a mi misma) de que soy fuerte y que no pueden pasarme por arriba tan fácilmente. ¡Mentiras! Soy sensible, débil y cualquier cosa me tira abajo; pero ¿cómo evitarlo? Una palabra me cambia el humor, un prejuicio me saca de mis casillas, una mentira, un engañome destruyen.
De a poco salgo a flote, ojo, tengo que admitirlo. Soy fatalista, y creo que cada obstáculo de la vida es insuperable. Simbólicamente sería algo así como creer que por una uña rota puedo terminar muerta. Suena estúpido puesto de esta forma, y lo es- cuando pasa el tiempo miro atrás y pienso “que innecesarias todas esas preocupaciones y tantas lágrimas”, pero en su momento cada situación ¡fue todo una tortura!
Y después aprendo de mis exageraciones y eso me ayuda para en el futuro ahorrarme las angustias no deseadas. Las lágrimas me gustan, así que las suelto bastante seguido… con o sin motivos: un libro dramático, una historia de amor, bronca, felicidad y emoción, sufrimiento personal o ajeno, una buena película (o dejémoslo en películas en general). A veces alguien dice algo en la tele y lloro, sin que sea justificación necesaria para hacerlo, simplemente por que lo sentía en ese momento.
Soy complicada, porque soy todo una drama queen, y no somos fáciles. Cualquier cosa es una buena razón para dramatizar y armar una escena: enojos, histeria, celos, indignación (entre muchos otros géneros que pueden darse en la vida cotidiana). Y el por qué es una sola palabra: inseguridades. Esa gente, que como yo, es adicta a buscar errores en el otro para victimizarse y refregárselos en la cara al culpable, no es mas que un montón de personas llenas de inseguridades que no pueden quererse un poquito a sí mismos y decir “mierda, valgo la pena” que tienen que andar imaginando que nadie los quiere en esta vida y que en cualquier momento se van a quedar solos. Bullshit, un poco de amor propio, por lo menos por orgullo gente!


Es una auto-descripción poco amable pero porque me gusta reirme de mi misma y ver lo malo, analizarlo, aceptarme (y soy un poquito masoquista, tal vez eso lo explique mejor). Y aunque quizá piensen que después de todo esto, termino odiándome, quiero ser honesta y decirles que termino entendiéndome y queriéndome más. Soy imperfecta para los ojos de muchos, y sobre todo para los míos (porque soy estricta conmigo misma y no me perdono una), pero que eso es lo divertido, lo que nos hace a todos interesantes. Me encanta ser así, porque gracias a que soy feliz por encima de todas las cosas malas, la vida me sonríe. Siempre hay TIEMPO para mejorar, pero no para gastar lamentándonos por cosas que nunca vamos a tener (o ser).

Lo disfruto a mi manera, porque nadie es perfecto; entonces ¿por qué yo tengo que serlo?



Vivís y lo aprendés.