De a poco salgo a flote, ojo, tengo que admitirlo. Soy fatalista, y creo que cada obstáculo de la vida es insuperable. Simbólicamente sería algo así como creer que por una uña rota puedo terminar muerta. Suena estúpido puesto de esta forma, y lo es- cuando pasa el tiempo miro atrás y pienso “que innecesarias todas esas preocupaciones y tantas lágrimas”, pero en su momento cada situación ¡fue todo una tortura!
Y después aprendo de mis exageraciones y eso me ayuda para en el futuro ahorrarme las angustias no deseadas. Las lágrimas me gustan, así que las suelto bastante seguido… con o sin motivos: un libro dramático, una historia de amor, bronca, felicidad y emoción, sufrimiento personal o ajeno, una
Soy complicada, porque soy todo una drama queen, y no somos fáciles. Cualquier cosa es una buena razón para dramatizar y armar una escena: enojos, histeria, celos, indignación (entre muchos otros géneros que pueden darse en la vida cotidiana). Y el por qué es una sola palabra: inseguridades. Esa gente, que como yo, es adicta a buscar errores en el otro para victimizarse y refregárselos en la cara al culpable, no es mas que un montón de personas llenas de inseguridades que no pueden quererse un poquito a sí mismos y decir “mierda, valgo la pena” que tienen que andar imaginando que nadie los quiere en esta vida y que en cualquier momento se van a quedar solos. Bullshit, un poco de amor propio, por lo menos por orgullo gente!
Es una auto-descripción poco amable pero porque me gusta reirme de mi misma y ver lo malo, analizarlo, aceptarme (y soy un poquito masoquista, tal vez eso lo explique mejor). Y aunque quizá piensen que después de todo esto, termino
Lo disfruto a mi manera, porque nadie es perfecto; entonces ¿por qué yo tengo que serlo?
Vivís y lo aprendés.