Creo que no hay nada más doloroso que la desilución.
Es terrible poner todas tus ganas, tu esperanza, tu interés en alguien y que te falle! me desorientan esas cosas, porque confío ciegamente y ¡BAM! de repente se viene todo abajo. Malísimo.
Porque tengo a esa persona como 100 escalones por encima mío, con toda la admiración que podría tener. Y cuando menos me lo espero... me descendió los 100 escalones de un solo saltito. ¿Y ahora qué?
Y ahora la vida sigue y tengo que vivir con eso adentro de que ya no es lo mismo por más de que me esfuerze; porque aprender a aceptar es de las cosas más difíciles de la vida, y ni hablar de volver a confiar...